lunes, 4 de diciembre de 2006

Última sesión




de Juan Manuel Villalba:



Un buen final para este día

que lame sus heridas en la sombra

inmóvil de la tarde.

Tiembla frágil el film de superocho

que se oculta en mi pulso: fuera luces,

el lento proyector de la memoria

rompe el hielo acerado de la noche,

superpone remotas y olvidadas

escenas, episodios neutros.

Entonces brilla el sol como un caballo,

me muevo, soy ligero y joven, otros

niños que juegan a mi espalda

confirman la existencia de aquel mundo.

Y con severidad se nubla el día,

la imagen se returerce, la película gira
rota en la caja hueca del recuerdo.


Última sesión.


Gerardo






Soy de los que no se reencontró contigo, pero a pesar de los años pasados, las referen

cias inmejorables de los compañeros que habían vuelto a contactar, me han hecho pensar que estos 30 años no han pasado. Uno de tus hijos que no tuviste me considero, uno de tantos que te recordarán mientras vivan. Ayer no pude darte otro homenaje que ver cuatro pelis europeas. En unilabma se han volcado los unilabmitas contigo, no podía ser de otra manera, un abrazsso, hasta siempre maestro.

domingo, 3 de diciembre de 2006

paseaba por el barrio






viejo barrio, mientras se va el mono tabaquero de vacaciones, paseo tus calles, hoy venteadas por un poniente fresco, propio de estas fechas, de cielos claros y límpios.

Gerardo





Sobre las fotos de este sitio coloniero, lugar agradable, manifiestamente mejorable; se podría incluso habilitar el torreón, recuerdo hoy, tercer día sin fumar, que nuestro entrañable, menudo, sereno, siempre dispuesto, amigo Gerardo, que Juan V. se nos ha ido. Como un mister Chip unilaboral, tras 40 años allí, ha bastado un año de jubilacion para dejarnos con su ausencia. Tú nos metiste el gusanillo del cine desde pueris; y aún hoy, lo recordamos.

sábado, 2 de diciembre de 2006

de aquella Colonia de Santa Inés





ya queda poco, pero una tarde de lluvia, rarita, muy rarita por estos sures nuestros, es un peazo de tarde para este boquetillo nuestro, tan ... tan tan poco coloniero ya, resistente de prostituciones urbanitas. El sabor de sus gentes, el recuerdo de los viejos y de los nuevos, gris la tarde, gris, olores a candelas en la memoria, olores a chimenea en versos de coplas apenas recordadas, rociados los cuerpos con las asusencias, pero aún hay un borde, una frontera que se siente, tras ese recodo frío, rectilíneo, aparece como el pezón de una madre para amamantar tus nostalgias, tan lejos de los hechos, sólo palabras, sensaciones, ausencias, que se hacen presencia en una serena virtualidad.

Desde el Cádiz beduino virtual





... la segunda parte de la anterior recopilación.
Esta tarde de lluvia tengo hambre de Falla.




Cáidz y su carnaval



Este chirigotero, en tiempos libres profesor de filosofía, o es al revés?, fue el máximo responsable que me hiciera monárquico los febrerillos que recuerdo desde su Peazo Coro.


Una recopilción de sus pasodobles, paseados por el Falla y por las calles de Cai, Cai, y de Puertatierra pafuera:






Buen provecho, beduinos.